Tu ausencia


me persigue
día tras día,
hora tras hora.
La sorprendo en los rincones,
acechando,
vigilando el momento
del reencuentro,
contando los minutos
de su estancia.
Se me aparece
¡Maldita!
Se me insinúa
como un amante,
como una gata en celo
me sube por las piernas,
merodea mi cintura
se acomoda en mis pechos.
Baila conmigo.


Tu ausencia es una sombra
de mi sombra.
Me despierta en la noche
me susurra al oído
palabras que no entiendo.
Me abraza.



Tu ausencia me rodea
sigilosa.
Me envuelve con su velo.
Me engaña.
Se cuela en mis entrañas
me cierra los ojos con su beso.

La respiro.
Me abandono
y aun asi
no puedo
ni quiero
acostumbrarme a tu ausencia.

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