Nana de la mar en calma

El pez movía la cola
y la niña se acercaba
extendiendo bien los puños
para ver si lo alcanzaba.

De espumas y de corales
le haré a mi niña un vestido
de nácar unos zapatos
de perlas un abanico.

El pececillo nadaba
remontando la corriente
torbellinos lo empujaban
y escapaba alegremente.

De olas de pura plata
quiere mi nena un tesoro.
Allá en el fondo del mar
sirenas cantan a coro.

Duérmete, lucero, duerme
hasta llegar la mañana
yo me quedo junto a tí
para cantarte esta nana.

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